viernes, 27 de enero de 2023

La consumación de Independencia


 

La consumación de Independencia


 

La consumación de Independencia


 

La consumación de Independencia



JOSÉ MARÍA MORELOS Y PAVÓN SEMBLANZA

 J osé María Morelos y Pavón nació el 30 de septiembre de 1765 en Valladolid, hoy Morelia; hijo de un carpintero, Manuel Morelos, y de Juana Pavón. Fue el caudillo más representativo del movimiento popular en el curso de la Guerra de Independencia, ya que por su origen racial –ascendencia afroamericana– como social –pues nació en el seno de una familia humilde– participó en la forma de vida e ideas de las clases populares. Desde pequeño Morelos tuvo que ayudar al sostenimiento de la familia; fue su madre la que le enseñó a leer y escribir. A los 14 años pasó a trabajar con su tío Felipe Morelos, que vivía en una hacienda cerca de Apatzingán; fue así como Morelos conoció la Tierra Caliente, que sería más tarde el escenario principal de sus campañas militares. En 1790, a los 25 años de edad, Morelos decide iniciar sus estudios para la carrera eclesiástica en el Colegio de San Nicolás, del cual era rector don Miguel Hidalgo. Dos años después continuó sus estudios en el Seminario Tridentino, que también se encontraba en Valladolid, para tomar varios cursos que no se impartían en San Nicolás en esa época. Cinco años más tarde viajó a la ciudad de México para recibir el grado de bachiller en artes. Continuó sus estudios religiosos hasta 1797, recibiéndose sucesivamente de subdiácono, diácono y presbítero. Durante tres años estuvo como ayudante en el curato de Uruapan, impartiendo las cátedras de gramática y retórica. Recibió nombramiento de cura interino de Churumuco en 1798, lugar al que se trasladó junto con su madre y su hermana María Antonia. A causa del clima malsano enfermó su madre, razón por la cual solicitó su traslado; sin embargo, cuando fue autorizado a mudarse al curato de Carácuaro, Juana Pavón ya había muerto. En este lugar Benjamín Orozco, José María Morelos, ilustración sobre board, 2009 inehrm [ 10 ] [ 11 ] perla chinchilla / ruth solís josé maría morelos y pavón. semblanza Morelos vivió y trabajó de cura y juez eclesiástico durante 11 años. En 1802, Morelos construyó una iglesia en Nocupétaro; al quedar concluida, Morelos pidió que se transfiriera la capital parroquial de Carácuaro a Nocupétaro por tener mejor clima, estar más cerca del centro geográfico de la parroquia y porque la población era más numerosa: un total de 70 familias. Durante esta época, como resultado de las relaciones amorosas entre Morelos y una indígena de su parroquia, llamada Brígida Almonte, nació el 15 de mayo de 1803 el primero de los hijos que Morelos reconoció en el juicio levantado en su contra. Este niño fue llamado Juan Nepomuceno Almonte. Para complementar sus pobres ingresos y por la escasez de alimentos, Morelos dedicaba parte de su tiempo a la cría de ganado, el que más tarde enviaba a vender a Valladolid.

la consumación de la independencia

 Calleja regresa a España en septiembre de 1816; es sustituido en el mando por Juan Ruiz de Apodaca. A pesar de la dureza y crueldad con la que Calleja gobernó la Nueva España y de los connotados triunfos que obtuvo sobre los insurgentes gracias a una ofensiva militar, en un informe reconoce que la victoria final sería de los mexicanos, porque –dijo– “seis millones de habitantes estaban decididos a la independencia”. La consumación de la Independencia se logró gracias a la unión de las fuerzas insurgentes al mando de Vicente Guerrero con el ejército realista bajo las órdenes de Agustín de Iturbide. En 1821 llega al puerto de Veracruz Juan O’Donojú, que venía a México a ocupar el cargo de virrey de la Nueva España, con el título de capitán general. Político experimentado, al enterarse de la situación en la que se enconrraba el país, le envía una carta a Iturbide solicitándole una entrevista. Se reúnen en la villa de Córdova, lugar en el que firman los tratados de Córdova, el 24 de agosto, reconociendo O’Donojú la Independencia de México.


derrota y prisión de morelos

 La noche del día 24, Iturbide culminó la derrota de los atacantes, dando fin, en gran medida, a la carrera militar de Morelos. Cuatro mil hombres acometieron a los insurgentes los que, por la oscuridad, lucharon incluso entre ellos mismos. Todo se perdió esa noche. No sólo hubo una gran pérdida de vidas humanas sino también de todo el arsenal que habían reunido en Chilpancingo. Con la derrota de las fuerzas insurgentes, Morelos no sólo perdió la esperanza de que su ciudad natal –Valladolid– fuera sede del Congreso, sino la de iniciar una vasta campaña en esa región. Después de reunir los grupos que habían quedado dispersos, Morelos ordena marchar hacia la hacienda de Puruarán, a 22 leguas de Valladolid. A pesar de la opinión de los jefes insurgentes de no presentar batalla, Morelos reitera la orden de esperar al brigadier Llano, dejando el mando de la batalla al general Matamoros. En pocas horas los realistas arrollaron a los insurgentes. Matamoros es hecho prisionero, conducido a Valladolid y fusilado el 3 de febrero de 1814, tras un breve juicio. A partir de esta fecha, todo sería desastre y pérdidas para las fuerzas insurgentes. Morelos irá de un lugar a otro, marchando sin cesar. Llega a principios de octubre a Apatzingán para asistir a la promulgación de la primera carta política que normaría a la nación mexicana, que esperaba fuera libre y soberana en un futuro ya muy próximo. Sin embargo, como la situación se hacía cada vez más dificil, el Congreso votó por mudarse a Tehuacán que había permanecido en manos del insurgente Manuel Mier y Terán. Se confió a Morelos el llevar a feliz término esta peligrosa travesía. En noviembre de 1815, al escoltar al Congreso a Tehuacán, fue atacado por el realista Miguel Manuel de la Concha, quien lo derrotó y lo hizo prisionero. El Congreso, sin la protección del caudillo, y menguado por la deserción y la captura, llegó a Tehuacán. Los últimos días de Morelos fueron largos y dolorosos. Desde el 5 de noviembre –fecha de su aprehensión en Tezmalaca–, hasta el 22 de diciembre –día en que fue fusilado en San Cristóbal Ecatepec–, fue objeto de vejaciones por parte de sus captores, fue humillado por las autoridades durante su juicio. Por último, fue degradado, sometido a un auto de fe y sentenciado a muerte. El virrey Calleja demoró su decisión tres semanas; el 20 de diciembre aprobó la ejecución, disponiendo que ésta se realizara fuera de la ciudad y que el cadáver no fuera mutilado.La vida de Morelos fue difícil; tuvo que vencer muchos obstáculos para lograr las metas que se propuso pero, sobre todo en la consecución de su objetivo máximo –el que la patria fuera libre y soberana– dio muestras de una voluntad inquebrantable. De él podría decirse –parafraseando al Quijote– “si fue vencido de los brazos ajenos, fue vencedor de sí mismo; que, según él ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede”. Sus acciones, junto con sus palabras, son la herencia invaluable e imperecedera que legó a las generaciones venideras. Pocos meses antes de su muerte escribió una carta en que expone, con emotivas palabras, por qué Miguel Hidalgo, Allende y él mismo, apoyados por miles y miles de mexicanos, se decidieron a tomar las armas: Cansado el pueblo mexicano de sufrir el enorme peso de la dominación española y perdida para siempre la esperanza de ser feliz bajo el gobierno de sus conquistadores, rompió los diques de su moderación y arrostrando dificultades y peligros que parecían insuperables a los esfuerzos de una colonia esclavizada levantó el grito de su libertad y emprendió valerosamente la obra de su regeneración.


sitio de valladolid

 Al terminar las sesiones del Congreso de Chilpancingo, Morelos escoge la ciudad de Valladolid para que fuera sede del gobierno insurgente. Desde este punto podría además atacar las provincias de Guanajuato, Guadalajara y San Luis. Por tal razón, el 7 de noviembre de 1813, un día después de haber sido proclamada la independencia mexicana, Morelos y su ejército se dirigen a poner sitio a Valladolid. Para llevar a cabo su plan, llama a todos sus jefes. Nicolás Bravo marcha desde la provincia de Veracruz; Mariano Matamoros abandona su cuartel general en Tehuicingo; lo mismo hicieron algunos jefes desde los lugares donde se encontraban: Muñiz, Arias, Ortiz y otros. Formando un solo cuerpo con las tropas de Galeana, Bravo y Matamoros, bajo el mando de Morelos, acampan al sur de Valladolid el 22 de diciembre de 1813. Al ser informado el virrey Calleja de la imponente concentración de fuerzas insurgentes para sitiar Valladolid, ordena a los diferentes jefes realistas acudir a esa zona para su defensa. El brigadier Ciriaco de Llano sale de Ixtlahuaca para reunirse en Acámbaro con las fuerzas de Agustín de Iturbide para reforzar con 3 500 hombres la guarnición de Valladolid que, al mando del teniente coronel Domingo Landázuri, contaba sólo con 800 hombres. El 23 de diciembre, sin esperar respuesta del jefe de la guarnición de Valladolid, Morelos ordena a Galeana Francisco Mora, Los Sentimientos de la Nación, grabado, 1957 Fotomecánico, Acervo inehrm [ 18 ] [ 19 ] perla chinchilla / ruth solís josé maría morelos y pavón. semblanza iniciar el ataque. Cuando estaban en la garita de El Zapote llegaron las fuerzas realistas; el sorpresivo encuentro provocó la confusión y la desbandada.


primer congreso constituyente

 Morelos tenía varias finalidades en mente: deseaba que el Congreso fuese un instrumento unificador de las distintas facciones insurgentes y, por otro lado, intentaba iniciar una etapa constructiva dentro del movimiento revolucionario pues, al formarse una legislatura, se dictarían leyes adecuadas a las circunstancias del pueblo mexicano. Sus intenciones quedaron plenamente plasmadas en la lista de principios generales titulados Sentimientos de la Nación. En los 23 puntos de que estaba compuesto dicho documento, el caudillo reflejaba sus ideas sobre el nuevo sistema de gobierno. Solicita que los americanos obtengan los empleos, que “las leyes [...] moderen la opulencia y la indigencia; que comprendan a todos sin excepción de cuerpos privilegiados” y “que la esclavitud se proscriba para siempre y lo mismo las distinciones de castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un americano de otro al vicio y la virtud”. Las ideas de igualdad social y en general los cambios sociales propuestos por el caudillo no parecen provenir de las doctrinas ilustradas en boga en esa época, sino que, más bien, resultaron de su experiencia revolucionaria y de su contacto con los problemas populares. Sin embargo, la fe en que un sistema legislativo adecuado pudiera solucionar la problemática sociopolítica sí corresponde a los ideales que la Ilustración proponía. Asimismo, el espíritu liberal de la época se percibe a través de los principios que urgían al Congreso que protegiera el derecho de propiedad de todos los ciudadanos, el respeto al hogar como un asilo sagrado y la prohibición de la tortura. Las sesiones del Congreso culminaron el 6 de noviembre con una “Declaración de Independencia” completa, después de haber nombrado al caudillo “generalísimo y jefe del poder legislativo”.


campañas militares

 

En Carácuaro reunió 25 hombres armados con lanzas y algunas armas de fuego, para dirigirse al sur. Las cinco intendencias meridionales fueron el escenario de sus hazañas: Michoacán, México, Puebla, Veracruz y Oaxaca. Los puntos extremos que alcanzó se localizan en la planicie de Apatzingán por el oeste, el valle de Orizaba por el oriente, el valle de Guayangareo (Valladolid), por el noroeste, el de Oaxaca por el sureste y la costa de Acapulco a Ometepec por el sur. El punto más alejado al que llegaron sus tropas al mando de Mariano Matamoros fue Tonalá (Chiapas), ya en la jurisdicción de la Capitanía General de Guatemala. Las campañas de Morelos duran cinco años. Se inician el 25 de octubre de 1810 en el pueblo de Carácuaro, y terminan en Tezmalaca (al noreste del actual estado de Guerrero), lugar en el que es capturado el 5 de noviembre de 1815. A lo largo de estos cinco años de lucha, su estrategia se caracterizó por movilizarse por terrenos conocidos, evitando siempre los poblados que podían ser peligrosos y buscando, por el contrario, aquellos en los que podía recibir ayuda. En segundo lugar, dividió su ejército en varios cuerpos al mando de personas con excepcionales dotes militares: los Galeana (Hermenegildo y Pablo); los Bravo (Leonardo y sus hermanos Miguel, Víctor y Máximo y el hijo de Leonardo, Nicolás); Vicente Guerrero quien, a la muerte de Morelos en 1815, se convirtió en el comandante en jefe y que negoció con el realista Agustín de Iturbide el Plan de Iguala, en 1821; Mariano Matamoros, cura de Jantetelco que, gracias a sus dotes militares, llegó a teniente general y segundo en el mando. Otro jefe insurgente que se unió al ejército fue Guadalupe Victoria, hombre capaz que llegó a ser el primer presidente constitucional de la República Mexicana. Aunque fueron muchas las acciones en las que Morelos y los jefes insurgentes demostraron ser superiores a los comandantes realistas, a pesar de que casi todos eran militares de carrera es, sin lugar a dudas, en el sitio de Cuautla donde quedó demostrado el genio militar de Morelos y la decisión de todos los que con él resistieron sin dejarse vencer. Cuatro mil insurgentes, ayudados por los habitantes del pueblo levantaron trincheras, abrieron troneras en los conventos y casas principales, reunieron gran cantidad de víveres y forrajes –los que a la Bandera de la época de José María Morelos y Pavón, siglo xix Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec. inah. Secretaría de Cultura [ 14 ] [ 15 ] perla chinchilla / ruth solís josé maría morelos y pavón. semblanza larga resultaron insuficientes– para resistir el ataque de una poderosa división al mando “de la mejor espada del virreinato”, el general Félix María Calleja. Después de 72 días, Morelos se vio obligado a romper el cerco, vencido no por las fuerzas realistas sino por la falta de municiones, la escasez de agua y, sobre todo, por el hambre y la peste. Cuautla fue el escenario del encuentro de dos fuerzas. Calleja y su ejército salieron vencedores, pero la hazaña de Morelos, de Matamoros, de los Galeana, los Bravo, de la tropa insurgente y del pueblo, de resistir durante varios meses el asedio de un ejército experimentado, les dio fama y prestigio, elevando el ánimo de los partidarios de la Independencia. Después de Cuautla, Morelos toma la ciudad de Oaxaca a fines de 1812, en donde intenta reorganizar la vida civil y militar de la ciudad, establece una casa de moneda y funda el periódico El Correo Americano del Sur. Después de permanecer varios meses en este lugar se dirige hacia Acapulco y pocos días después de la rendición del fuerte de San Diego, Morelos salió rumbo a Chilpancingo pues, a instancias de algunos compañeros como Bustamante y Matamoros, había convocado a un Congreso Nacional, primero y único en Nueva España entre 1808 y 1820.

morelos es nombrado lugarteniente de hidalgo

 Cuando Morelos se enteró de la rebelión iniciada por su maestro Miguel Hidalgo en el pueblo de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, decidió unírsele como capellán del ejército. No obstante, después de tener una entrevista en el pueblo de Indaparapeo el 20 de octubre, Hidalgo le extendió el siguiente nombramiento: “Por la presente, comisiono en toda forma a mi lugarteniente el Br. D. José María Morelos, cura de Carácuaro, para que en la costa del sur levante tropas, procediendo con arreglo a las instrucciones verbales que le he comunicado”. Morelos inicia a partir de este momento una nueva vida y una nueva carrera. Después de la captura y muerte de Hidalgo, Morelos surge como la figura militar y política más sobresaliente de la Guerra de Independencia.







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