En Carácuaro reunió 25 hombres armados con lanzas y algunas armas
de fuego, para dirigirse al sur.
Las cinco intendencias meridionales fueron el escenario de sus hazañas:
Michoacán, México, Puebla, Veracruz y Oaxaca. Los puntos extremos que
alcanzó se localizan en la planicie de Apatzingán por el oeste, el valle de
Orizaba por el oriente, el valle de Guayangareo (Valladolid), por el noroeste, el de Oaxaca por el sureste y la costa de Acapulco a Ometepec por el sur.
El punto más alejado al que llegaron sus tropas al mando de Mariano
Matamoros fue Tonalá (Chiapas), ya en la jurisdicción de la Capitanía
General de Guatemala.
Las campañas de Morelos duran cinco años. Se inician el 25 de octubre de 1810 en el pueblo de Carácuaro, y terminan en Tezmalaca (al
noreste del actual estado de Guerrero), lugar en el que es capturado el
5 de noviembre de 1815.
A lo largo de estos cinco años de lucha, su estrategia se caracterizó
por movilizarse por terrenos conocidos, evitando siempre los poblados que podían ser peligrosos y buscando, por el contrario, aquellos
en los que podía recibir ayuda. En segundo lugar, dividió su ejército en
varios cuerpos al mando de personas con excepcionales dotes militares: los Galeana (Hermenegildo y Pablo); los Bravo (Leonardo y sus
hermanos Miguel, Víctor y Máximo y el hijo de Leonardo, Nicolás);
Vicente Guerrero quien, a la muerte de Morelos en 1815, se convirtió en el comandante en jefe y que negoció con el realista Agustín de
Iturbide el Plan de Iguala, en 1821; Mariano Matamoros, cura de Jantetelco que, gracias a sus dotes militares, llegó a teniente general y
segundo en el mando. Otro jefe insurgente que se unió al ejército fue
Guadalupe Victoria, hombre capaz que llegó a ser el primer presidente
constitucional de la República Mexicana.
Aunque fueron muchas las acciones en las que Morelos y los jefes
insurgentes demostraron ser superiores a los comandantes realistas, a
pesar de que casi todos eran militares de carrera es, sin lugar a dudas,
en el sitio de Cuautla donde quedó demostrado el genio militar de
Morelos y la decisión de todos los que con él resistieron sin dejarse
vencer. Cuatro mil insurgentes, ayudados por los habitantes del pueblo levantaron trincheras, abrieron troneras en los conventos y casas
principales, reunieron gran cantidad de víveres y forrajes –los que a la
Bandera de la época de José María Morelos y Pavón, siglo xix
Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec. inah. Secretaría de Cultura
[ 14 ] [ 15 ]
perla chinchilla / ruth solís josé maría morelos y pavón. semblanza
larga resultaron insuficientes– para resistir el ataque de una poderosa
división al mando “de la mejor espada del virreinato”, el general Félix
María Calleja. Después de 72 días, Morelos se vio obligado a romper el
cerco, vencido no por las fuerzas realistas sino por la falta de municiones, la escasez de agua y, sobre todo, por el hambre y la peste.
Cuautla fue el escenario del encuentro de dos fuerzas. Calleja y su
ejército salieron vencedores, pero la hazaña de Morelos, de Matamoros, de los Galeana, los Bravo, de la tropa insurgente y del pueblo, de
resistir durante varios meses el asedio de un ejército experimentado,
les dio fama y prestigio, elevando el ánimo de los partidarios de la
Independencia.
Después de Cuautla, Morelos toma la ciudad de Oaxaca a fines de
1812, en donde intenta reorganizar la vida civil y militar de la ciudad,
establece una casa de moneda y funda el periódico El Correo Americano
del Sur.
Después de permanecer varios meses en este lugar se dirige hacia
Acapulco y pocos días después de la rendición del fuerte de San Diego, Morelos salió rumbo a Chilpancingo pues, a instancias de algunos
compañeros como Bustamante y Matamoros, había convocado a un
Congreso Nacional, primero y único en Nueva España entre 1808 y
1820.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario